“La moda debe pues considerarse como un síntoma del gusto del ideal que flota en el
cerebro humano por encima de todo lo que la vida natural acumula ahí de vulgar, de terrestre
y de inmundo, como una deformación sublime de la naturaleza, o más bien, como un ensayo
permanente y sucesivo de reforma de la naturaleza”
-Charles Baudelaire, El pintor de la vida moderna, op. cit., p. 123