El blog de Rafael P. Campoamor

Sobre el tema de la libertad en internet, los jueces, los politicos y cómo está todo por hacer

Hoy, durante el viaje a Asturias para la cena de Nochebuena (de hecho escribo esto desde el iPhone), me he enterado de la noticia de los dos periodistas de la edición digital de la Ser que han sido condenados e inhabilitados pese a ser verídica y noticiable la información que publicaron. Lo primero que quiero decir sobre el tema ya lo han dicho, así que no añadiré ruido; pero si que me gustaría hacer una reflexión un poco mas panorámica del porqué de esto y de qué está sucediendo con Sindes, SGAEs, jueces sin formación e incluso personas del sector que no terminan de entender de qué va todo esto -a ver si consigo escribir algo coherente y organizado desde el móvil con el ruido del coche, etc-.

  1. El mercado: Varios sectores se están viendo en crisis desde hace varios años (el cine, las discográficas -que no la música, que en mi opinión está en su mejor momento-, la prensa, la [mala] publicidad…) y que con la crisis económica generalizada no ha hecho más que acelerar el empeoramiento de la situación. Esto, si seguimos las teorías liberales más estrictas, se acabará estabilizando de manera natural dejando un buen rastro de cadáveres por el camino (y claro, eso acojona un poco). Es en este momento en que otros agentes salen a la palestra para evitar el dolor inevitable.
  2. Los grupos de presión: De esto hace tiempo, pero es lo que le da el sentido a todo el conjunto de las cosas que suceden ahora. Cuando las discográficas, que fueron las primeras en verse afectadas (por un tema obvio de ancho de banda y el peso de las canciones frente a las películas), se dieron cuenta de la que se les venía encima si no hacían algo. Fue entonces cuando decidieron aprovechas sus asociaciones profesionales (SGAE, Promusicae, etc) para actuar como lobby sobre los gobiernos y poner puertas a un campo que luego se mostró más mundo que campo. Según las medidas propuestas para preservar un modelo de negocio anticuado e incluso inexistente con los avances tecnológicos y del mercado iban resultando inútiles en los diferentes países donde se aplicaban, los señores de las discográficas se iban poniendo mas nerviosos. Entonces ocurrió algo peor: la tecnología no solo se democratizó, sino que avanzó tanto que empezó a afectar al cine también. Así que más y más asociaciones profesionales se sumaron al lobby para preservar un modelo de negocio caduco en lugar de adaptarlo a las nuevas necesidades del mercado (y sí, estos señores también forman parte de el mercado).
  3. La pantomima de la ‘brecha digital’: Como la tecnología avanzaba rápido y algunas personas no querían aprender o avanzar (aunque finalmente se vieran obligados a ello), los sociólogos, psicólogos y demás analistas se inventaron el desacertado término de la ‘brecha digital’ que se convirtió en la excusa hecha norma. Esto dió pie posteriormente a políticos que legislaban para este nuevo terreno de juego sin conocimiento suficiente sobre ello (y supongo que mal asesorados), a jueces que interpretaban aún peor estas leyes y a argumentos para estos lobbies que aprendieron rápido a manejar la ignorancia a su favor.
  4. Los políticos: El problema, como ya he expuesto ya estaba ahí desde hace mucho, y los políticos se servían de los lobbies para intentar ponerle solución. Criminalización del P2P en los EEUU, criminalización de la compartición “con ánimo de lucro” en España, criminalización de las descargas en Francia… Nada resultó funcionar pese a los intentos hechos por todo el mundo. Y es que, como ya he dicho, el problema no estaba ahí sino en el modelo productivo de una industria anticuada y lenta.
  5. La gente de a pie, tú y yo:
    1. Las descargas: La gente se había encontrado la panacea del mercado: ¡Gratis total y encima sin moverme de casa! Díficil solución tenía el tema con esta competencia desleal… ¿Qué podían hacer esos fabricantes de discos, DVDs, blurays y demás parafernalia para competir con el gratis y en casa con lo pesado de sus costes de fabricación y distribución? Ahí la “Industria” (si se puede llamar industria a ese ente subvencionado y rancio que tenemos aqui) decidió crear la Filmotech, que permitía ver las peliculas sin salir de casa pero pagando, o el portal de la música de Promusicae que era igual pero para música. Se acercaban, sí,pero seguían sin ofrecer algo por lo que mereciera la pena pagar frente a ese gratis total.
    2. La información: Llegó el momento en cualquiera podía publicar fácilmente su opinión en la web y otra vez el Sistema se echó a temblar. Políticos asquedados ridiculizando su propia muerte (no hace falta más que ver el poder del “pásalo” para que el PP perdiera unas elecciones que tenía ‘seguras’), empresas intentando evitar que esta gente hablase de ellas, periodistas mirando de reojo a esos nuevos ‘taraos’ que salían a ala palestra de la información, y leyes que no recogían bien lo que sucedía en este nuevo entorno.
  6. La conclusión de todo esto: Después de este royo macabeo que os he metido, ¿Cuál es la conclusión? Pues bien, mi opinión al respecto es que hay mucha gente que educar, que la industria tiene que evolucionar y que no debemos tener miedo a los cadáveres que deje, que el sistema evoluciona y nuevas vías de empleo irán apareciendo sin que Papá Estado tenga que subvencionarlas. Claro que yo no tengo esa solución universal que será la panacea de la industria, pero si creo que iTunes (sobre todo en EE.UU) y Spotify se están acercando a lo que la gente puede querer. Creo sinceramente que hay mucho que educar y que políticos, Industria y demás personajes rancios venidos del siglo pasado deben aprender y evolucionar si no quieren seguir cavando su propia tumba. Y, sinceramente, creo que “los de arriba” tienen un gran limpieza por hacer, y puede que empezando por ellos mismos.
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