En los comienzos de lo que ahora es llamado Sociedad de la Información el SMS y el e-mail inundaron con una expansión hiper-rápida la forma en que nos comunicábamos. Casi al mismo tiempo, aunque con una introducción algo más lenta durante los primeros años, llegaron el chat (IRC) y la mensajería instantánea (IM). Esta nueva forma de comunicación digital requería de una sincronía en el tiempo, y los perfiles más precoces lo tomaron y aplicaron rápidamente para que poco después (2001-2003) el público de masas lo adoptara finalmente.

En el momento actual, los perfiles con más necesidad de cambio y de sentirse por delante tecnológicamente están volviendo atrás con el uso de herramientas asíncronas como Twitter o Facebook. “No es lo mismo, pero es igual” que dirían Martes y Trece. Esto se debe principalmente a la velocidad a la que vivimos en la sociedad moderna. La escasez de tiempo, que genera la dificultad para encontrarse en un mismo espacio de tiempo, es lo que provoca que el público esté tendiendo a preferir herramientas de comunicación asíncronas frente a las instantáneas.

Herramientas como el chat o el teléfono, que son mucho más ricas en información a la vez que más rápidas, han quedado relegadas a un segundo plano, dejando su espacio al e-mail para el amplio espectro y redes sociales para públicos más avanzados como trend-setters o early-adopters.

Sin embargo, a la hora de querer respuestas, el público sigue prefiriendo que éstas sean instantáneas y que le satisfagan (contesten o no a su pregunta). Es por ello que el chat sigue pudiendo tener espacio a la hora de que las empresas atiendan a sus clientes y las redes sociales pueden ser el punto de encuentro.

El social-CRM, pese a lo que los expertos y las tendencias actuales sugieren, no debe ser más que un nexo para la atención al cliente, un “DNI” universal con el que satisfacer a los clientes con mayor brevedad y desde canales que actualmente se explotan mucho menos de lo que el público realmente demanda.

Un Contact Center conectado con el departamento de marketing, ventas y IT, y que diera servicio tanto escrito como telefónico brindaría la oportunidad de poder realmente satisfacer las necesidades y problemas de un cliente concreto tanto en momento, como lugar y medio.

El perfil de un “Teleoperador multiplataforma” no debe, sin embargo, confundirse con con el de un Community Manager. El medio de trabajo no debe confundirse con las funciones: Al igual que un chofer y un piloto de carreras trabajan con coches sobre carreteras pero sus conocimientos y objetivos no son los mismos, el Community Manager y el Teleoperador Multiplataforma no tienen las mismas funciones.

El Teleoperador Multiplataforma deberá conocer la marca, sus productos y servicios, pero no ha de ser un perfil proactivo ni mucho menos de nivel alto. El Community Manager, sin embargo, si que deberá ser un perfil con conocimientos sobre marketing, estrategia digital y tendencias de mercado. Por tanto, la función del Community Manager será la de potenciar, escuchar y analizar las conversaciones sobre la marca.

De esta manera quedan separadas las funciones más masivas e inmediatas de las maketinianas que persiguen objetivos diferentes.

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