¿Existe Realmente el Libre Albedrío?

El Libre Albedrío es una de aquellas cosas que damos por hecho. Somos únicos e irrepetibles y, por ello, nuestras acciones están supeditadas finalmente a nuestros propios argumentos y raciocinios. Es algo que damos por hecho el que, pese a la existencia de agentes externos de los que recolectamos información para poder tomar una decisión (amigos, publicidad, experiencias anteriores, emociones, objetivos…), somos nosotros los que finalmente tomamos la última decisión de una manera única y completamente libre (y perdón por repetirme).

Las religiones, desde hace ya miles de años, hablan del Libre Albedrío como un dogma casi común (sin entrar en las incongruencias propias de las mismas) y, de hecho, nuestros modelos actuales de estado se basan en esa creencia de la libertad del individuo a la hora de tomar una decisión. Sin embargo, en el último siglo la ciencia ha hecho grandes avances y reforzado teorías que indican lo contrario. Los procesos cognitivos y neuronales del ser humano son mucho más complejos de lo que llegamos a comprender a día de hoy, pero una pequeña luz ilumina lo que parece ser un mundo por descubrir.

En 1961 Edward Lorenz tiene un percance con las ecuaciones de previsión meteorológica y comienza a gestar lo que ahora conocemos como Teoría del Caos. La Teoría del Caos “es la denominación popular de la rama de las matemáticas, la física y otras ciencias que trata ciertos tipos de sistemas dinámicos muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales” según la Wikipedia. Esta teoría se ha aplicado a lo largo de los años en múltiples sistemas y ciencias, entre ellas las Ciencias Sociales, gracias a lo cual se ha sabido que las decisiones de los individuos están sujetas a complejísimos patrones, pero patrones al fin y al cabo.

Partiendo de esta base -que las decisiones individuales son predecibles matemáticamente ya que siguen patrones caóticos- podríamos aventurarnos a decir que el famoso Libre Albedrío ya es un poco más pequeño de lo que pensábamos. Si, somos nosotros los que decidimos, pero no somos tan únicos, imprevisibles e irrepetibles.

Por otro lado, en el campo de la neurociencia ha habido el reciente descubrimiento de las Neuronas Espejo en humanos y parte de su funcionamiento. Os recomiendo ver este capítulo de Redes que lo trata y en el que el propio Punset ya se pregunta sobre el Libre Albedrío. Las Neuronas Espejo son “una estirpe de neuronas que se activan en nuestro cerebro al observar acciones, emociones y sentimientos en los demás para sentirlos como propios” (via). Es decir, que son las culpables de la empatía y  de las habilidades sociales en general. Si en psicología ya se entreveía que gran parte de nuestro procesos sociales y vitales se basan en la imitación (e incluso el refranero popular, mucho más viejo que la psicología lo recogía con su “donde fueres, haz lo que vieres”).

Entonces, si nuestras decisiones siguen patrones matemáticos y nuestros procesos cognitivos hacen que funcionemos por imitación. ¿Qué espacio queda realmente para ese Libre Albedrío más allá del mero concepto o derecho? Ya que tampoco tengo todos los datos necesarios para llegar a una conclusión, me gustaría dejar este post acabar con esta pregunta abierta para ver si la discusión nos da un poco más de luz.

26. October 2010 by Rafael P. Campoamor
Categories: Ciencia | Tags: , , , , , , , , | 5 comments

  • http://www.opsou.com Sergio Carracedo

    Obviamente el libre albedrio esta cada vez más acotado por la modelación matemática de sistemas caóticos, cyua prograsión en los ultimos años nos podria llevar a pensar como Laplace respecto a la física de la cual pensaba que a finales de siglo estaria totalmente descubierta y modelada matemáticamente y que nos conduciria al Determinismo.

    Es este caso sucede lo mismo, ya que partimos de una báse física y quimica (neuronas) que estan sujetos a las mismas leyes fisica que el resto del universo del que desconocemos las condiciones de contorno y además debemos tener en cuenta el principio de incertidumbre de Heisenberg, que añade un cierto patron de aleatoriedad.

    No me quiero extender mucho más si no puedo estar escribiendo hasta la eternidad :)

  • hansen

    En lo relativo a ser unicos e irrepetibles es dodne me voy a pronunciar:

    ¿Somos unicos? por supuesto, no ha llegado una cantidad suficiente de personas como para que se agoten las posibilidades genticas que un ser humano puerde adquirir igual a otro, esto desde el punto matematico, como aqui nos invita a penasar.

    Pero cada vez es mas evidente que de una forma mas o menos responsable, (en mi opinion dire que de manera irresponsable atendiendo a causas economicas y no eticas ni biologicas, ni siquiera logicas), que no voy a detallar publicamente, dire que si somos repetibles, o lo seremos en un espacio demasiado corto de tiempo.

    La pregunta es: ¿Debe el ser humano aceptar “repetirse”?

  • http://www.opsou.com Sergio Carracedo

    Creo que somos repetibles, desde el punto de vista del “hardware”, pero la persona viene determinada por las experiencias que vive, desde el minuto 1. Solo hay que ver el caso de los gemelos que aun siendo geneticamente identicos y aun viviendo en un entorno siminar no pueden ocupan la misma posicion espaciotemporal y por lo tanto sis experiencias siempre va a ser, al menos, ligeramente distintas, creando personalidades completamente distintas

  • Jan Bover

    El libre albedrío no existe por más que nos
    ilusione tenerlo. Se puede demostrar por medio de la filosofía, física o
    psicología. La moral no necesita del libre albedrío, pues sigue siendo útil en
    el determinismo o el azar (indeterminismo). La discusión se debería centrar en
    cómo debemos vivir sin libre albedrío, cómo podemos ser felices sin libertad.
    Todo eso es lo que analizo en mi libro: “Cómo vivir feliz sin libre
    albedrío” que podéis descargar gratuitamente en http://www.janbover.org.

     

    El libro analiza todos los aspectos debatidos
    sobre el libre albedrío y más (con bastantes ideas propias). El libro está
    dividido en 5 apartados: un Estudio filosófico y un Estudio psicológico que
    analiza la imposibilidad del libre albedrío analizándolo desde todos los
    ángulos posibles, un Estudio moral que demuestra que la moralidad no tiene nada
    que ver con el libre albedrio, y un Estudio estadístico y Estudio práctico que
    analiza de qué modo podemos actuar sabiendo que no somos libres, y a pesar de
    todo ser felices.

     

    Espero que os interese y, si fuera así, que me
    devolváis algún comentario al finalizarlo.

  • Rafael P. Campoamor

    Muchas gracias, Jan, por tu aportación.

    Me parece muy ilustrativo tener un documento, como es tu libro, que mira el tema desde tantos puntos de vista. :)

%d bloggers like this: