Bitcoin: moneda, plataforma, o el futuro en bruto?

Últimamente se está animando de nuevo el debate sobre Bitcoin, sobre todo con lo de China y cómo ha caído el precio. durante los últimos meses hemos leído titulares de toda índole: que si sube, que si baja, que si cuidadito, que si Lamborghini… Y es que con Bitcoin ha pasado como otros grandes cambios de nuestra era: Sabemos que resultarán disrruptivos, sabemos que revolucionarán nuestras vidas y sabemos que se habla mucho de ello pero el cómo lo desconocemos. Ahora bien, voy a intentar decir por donde veo yo el debate y qué futuro imagino:

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¿Burbuja? ¡Pues claro!

El principal argumento que se oye en contra del Bitcoin es sobre la burbuja existente a su alrededor. ¿Pero cómo no va a haber burbuja? Tenemos algo totalmente nuevo, algo que aún no entendemos del todo su magnitud y de lo que todo el mundo habla. ¿Pero qué podemos esperar que no sea una burbuja en el precio? Es obvio que, burbuja o no, el precio es muy volátil, pero esa es justo una de las razones que lo hacen más interesante si cabe: el comportamiento de una moneda sin un organismo regulador detrás.

¿Que hay dudas? Lo contrario sería un fracaso

La no existencia de un gobierno detrás de la moneda, es uno de los más interesantes y a la vez foco de incertidumbres que puede haber alrededor de ello. En la visión de bitcoin, eso lo que hace es la moneda totalmente independiente de manipulación y objetiva. “La raíz del problema con las monedas convencionales es toda la confianza que se requiere para hacer que funcionen. Debe haber confianza en el banco central para no degradar la moneda, pero la historia de las monedas fiduciarias está llena de rupturas de la confianza”, decía Nakamoto en el artículo que acompañaba el código fuente con el que se lanzaba Bitcoin en 2009.

Hay no obstante, otras visiones sobre la operación del estado en la moneda que le atribuyen un vaticinado fracaso precisamente porque -dicen- esa falta de gobernanza de la moneda conllevará una incertidumbre y una desconfianza en competencia con las monedas con una autoridad estatal  detrás. Una teoría muy interesante, sin duda, y que no debe dejar de ser tenida en cuenta pese al gospel que hay alrededor de la incierta moneda.

Bitcoin es más que su precio

Lo que ha hecho que Bitcoin se hiciera tan grande y ganara tanta tracción es que se convirtió en un movimiento, como su artículo fundacional ya hacía prever. “El precio es lo menos interesante de Bitcoin” decía Roger Ver, un inversor pionero en Bitcoin. Y es cierto que desde el principio mucha gente se metió más por razones filosóficas y políticas que por especulación o por impacto comercial.

Desde capitalistas libertarios a socialistas, no sólo tiene seguidores entre la multitud  anti-banco central –explica Jon Matonis, director ejecutivo de la Bitcoin Foundation– sino que también ha demostrado ser atractiva para comunitarios como los residentes del barrio de Kreuzberg en Berlín, que ahora cuenta con la mayor densidad de empresas que aceptan bitcoin en el mundo.

Hay otros, como el inversor de Andreessen Horowitz, Chris Dixon, que ven Bitcoin desde un punto de vista técnico muy interesante. Para Dixon, Bitcoin es precisamente un gran avance tecnológico que soluciona grandes problemas sobre la dependencia de los sistemas de pago actuales en servicios centralizados para validar transacciones y, más importante en su opinión, supone una plataforma sobre la que se pueda desarrollar. El tecnólogo americano compara Bitcoin con lo que los protocolos HTTP o SMTP supusieron para el desarrollo de internet y Coinbase, la startup en la que su firma acaba de invertir $25M, con los exploradores  o los clientes de email respecto a éstos.

Y es que el mundo de la tecnología ve en bitcoin, o en su concepto, una necesidad imperante en el mercado financiero actual. Como escribía el experto en seguridad Dam Kaminsky en Wired este año: Bitcoin no es perfecto, “pero no compite con la perfección”. En su artículo, Kaminsky habla de cambio, un tema recurrente entre tecnólogos hablando sobre la moneda virtual, aseverando que “la única cosa con la que podemos contar es que Bitcoin cambiará”.

Bitcoin es sobre el futuro

Puede que no sea Bitcoin, y que sea otra, como Litecoin, quien acabe mejorando las actuales debilidades de la popular moneda y cambien definitivamente el panorama de pagos. De hecho, quién sabe, quizás sea los propios gobiernos quienes aprendan de Bitcoin y solucionen los problemas de las monedas convencionales desde una base tecnológica. Puede que acabemos con un modelo mixto entre moneda convencional y criptomoneda. Todo cabe en el futuro.

Lo único que sabemos ahora sobre Bitcoin es que se trata de un gamechanger, lo que no quiere decir que sea quien gane ese juego, y que queda mucho por ocurrir hasta que el camino nos muestre a dónde lleva. Con esto quiero decir que es principalmente sobre ese futuro, ese camino, sobre lo que en mi opinión deberíamos estar debatiendo e imaginando.