Category Archives: Emprendedores

España y la economía de la colaboración

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Resulta curioso, como decía mi amigo Fer, que sea un gobierno que se considera tan ‘liberal’ el que más trabas está poniendo a la evolución de nuestra economía. La historia viene de lejos, y no deja de estar llena de contradicciones. Empezaron convenciéndonos de que la energía solar no era suficiente para abastecernos, pero grabaron el autoabastecimiento por si las moscas. Luego, como no,  decidieron que con nuestras casas no podíamos hacer lo que quisiéramos, que a ver qué iba a ser esto.

Hoy le toca el turno a negocios como Uber o BlaBlaCar, no vaya a ser que ahorremos en los viajes, que ahorrar no reactiva la economía. No me voy a meter en el tema específico que nos ocupa, pero sí me gustaría alejarme un poco y analizar esta panorámica.

Todos sabemos cómo el mantener modelos obsoletos artificialmente les funciona a las empresas (ahí tenéis el caso de Kodak),  ahora me pregunto: ¿es una buena estrategia hacer eso no como empresa, sino como país? ¿Qué España se imagina Rajoy en 10 años? Y más importante: ¿En qué se diferencia esa España de la de hace 10?

Esta desconfianza en el individuo, esta desconfianza en el futuro resulta paradójica traída por el Gobierno que prometió “una alfombra roja a los emprendedores”. Se ve que olvidamos la letra pequeña, que podíamos emprender siempre que no se cuestionase el status quo. Da igual qué beneficios traiga, la economía de la colaboración es mala para España.

RE: Regulación del estado y visión del liberalismo tecnológico

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Comenta Antonio Ortiz sobre la nueva Ley de Crowdfunding en ‘Regulación del estado y visión del liberalismo tecnológico‘:

Lo que más me interesa de los primeros comentarios que veo desde el mundo de la tecnología es la idea de que la regulación del estado por definición es negativa – frena la innovación, “no saben”, “estropean” – mientras se defiende que la superioridad del enfoque más liberal capitalista de Sillicon Valley en el que lo mejor es dejar hacer a las compañías – grandes o pequeñas – minimizando la intervención.

Y la verdad es que me ha parecido un comentario más que acertado. Esto tiene varias caras desde las que verlo, creo. Y es que si bien es cierto que  tanto en España como en Europa las ideas enteramente liberales no son muy aceptadas, y que el estado social tiende a proteger los derechos y hacer un balance justo en ciertas situaciones, también es cierto que no han sido pocos los ejemplos en que políticos con muy poco conocimiento del medio enfangan más que aclaran (I, II, III, IV).

En mi opinión no se trata de liberalismo, no se trata de dejar al estado fuera, se trata más bien de legítima defensa ante un establishment que juega en contra del sector. Cuando ves cómo desde el otro lado te están ganando por goleada y que desde tu país los poderes públicos te ponen más zancadillas que apoyos, lo normal, lo lógico, es no quererles de por medio. En muchos casos, creo, el clamor popular dentro del sector tecnológico no es que no existan ciertas problemáticas o no haya nada que resolver, sino que se trata de un “así no”.

Liderar un equipo creativo

Hoy he leído un post que tenia acumulado en Pocket desde vete tú a saber cuando: ‘So you want to manage a product?‘. En él una chica cuenta su experiencia personal como product manager y, aunque muchas de esas cosas me las he encontrado desarrollando productos como ChaXpert o Chimp Punch, tampoco son ajenas a experiencias que he tenido trabajando con equipos creativos o multidisciplinares en agencia o grupos de trabajo de otras áreas como AERCO, etc.

“As the weeks went by, it became clear that I would not be single-handedly releasing QuickBooks into the world the way you do doves at a graduation ceremony. Instead, my job was to facilitate the right brainstorms and conversations between all those groups I had met on my first day in order to arrive at decisions influencing the launch. It was eye-opening and slightly comforting (only slightly). I didn’t need to come up with the best idea in the room. I just needed to make sure that I got the right people in the room to foster a deluge of ideas from which I could select the best one.”

Eso es algo que mucha gente no entiende sobre el trabajo creativo, que no se trata en ningún caso sobre genialidad individual, sino sobre una mezcla genial de habilidades, sensibilidades y momentum.

Clearapp, iOS 7 y la redefinición de la industria del software

Hoy leo en The Industry un interesante post explicando lo que ha pasado con la app de tareas Clear. En él, básicamente se ejemplifica la problemática que está habiendo con el desencuentro entre desarrolladores y usuarios en las appstores a tenor de las major upgrades de pago. En palabras de Dan Counsell, fundador de Realmac, la empresa que desarrolla Clear:

This new version called Clear+ was built for iOS 7, and a universal app for iPhone and iPad. It was also a new app, in effect a paid upgrade for our customers. Believing that this new app was the best thing for our customers – after all, a universal app was our biggest feature request – we removed the original version of Clear from the store. Shortly after the launch, it became obvious we’d made a huge mistake.

Esto no es la primera vez que ocurre, habiéndolo visto antes con otras apps como Tweetbot 3 por ejemplo. El caso es que nos encontramos en un momento en que los usuarios piden mejoras y cambios o incluso reescritura de las apps pero no están dispuestos a pagar.

¿Cuánto tiempo de actualizaciones constantes puede costear una licencia de —digamos— 3 u 8€? ¿Cómo debe gestionar los tiempos una Startup para ganar algo de dinero entre major upgrade y major upgrade?

¿La startup como salvación del estado del bienestar? #discuss

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Esta mañana reflexionaba sobre cómo las startups ha ganado cada vez más importancia para la sociedad. Si, ya sé que no son un invento de ahora, que Hewlett&Packard vivieron mucho antes, que Henry Ford era, a su manera, “uno de los nuestros”, pero eso no deja de ser la aguja en el pajar, la anomalía en lugar de la norma. El modelo de las startups se enfrenta ahora al tradicional modelo de las corporaciones que tantos frutos y prosperidad nos ha cosechado.

Gigantes como Microsoft, Google, o Apple se ven amenazados por pequeñas empresas como Dropbox que se llevan el mercado. Éste modelo que podríamos definir como “vive rápido, vive a tope” hace que el sistema económico y por tanto el mercado vayan mucho más rápido. Empresas que abren, empresas que quiebran, empresas que pivotan… Este es el día a día de un nuevo mundo empresarial marcado por la disfunción, la experimentación y la constante solución de problemas. Es innegable que el panorama empresarial ha cambiado increíblemente en las últimas décadas (especialmente la última).

Ahora bien, si el modelo corporativo ha quedado obsoleto hay uno que definitivamente llora por ser sacrificado, por no continuar con su agonía y es el modelo de gobierno y especialmente el del estado del bienestar. No tengo una respuesta concreta, pero si una reflexión a la que me gustaría invitaros: ¿Podría ser el modelo productivo de las startups aplicable a la función pública? Es decir, ¿Puede el estado mejorar la calidad de vida del ciudadano, innovando continuamente en sus servicios a la vez que hace más efectivo el gasto público, reduciendo su tamaño?

Os pongo un ejemplo: Podría la comunidad de Madrid crear un ecosistema parecido al que existe en torno a Twitter que mejorase la mobilidad en Madrid tanto estratégicamente, como técnicamente y consiguiera además rebajar los costes para el viajero y para las arcas? ¿Podría este conglomerado solucionar lo que las empresas públicas y los políticos no pueden? ¿Sería más barata la seguridad social si funcionase como Google, coordinándose con el resto de ministerios y entes centralizando los datos y sirviendo a su vez como medio de análisis para el gobierno? O, lo que engloba todo esto: ¿Es posible la innovación en el estado?

Any.do productividad minimalista y multiplataforma

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Yo siempre he sido un fan acérrimo de Things en sus versiones para Mac y iOS pero siempre eché en falta una cara más abierta en la aplicación, así que entre mi afán geek y mi TOC nos pusimos a probar todas las apps de tareas que fueron saliendo al mercado y todas tenían alguna falta, y durante años seguí usando Things como gestor de tareas de cabecera. No es que tenga una lista de especificaciones enorme hecha ni nada, es simplemente una prueba de “me funciona / no  me funciona”, y así llegué a Any.do hace unos meses… Y la deseché. Ahora, no sé muy bien por qué, le di una segunda oportunidad y me ha enamorado: por estética, por simplicidad, por ubicuidad, por elasticidad…

Me explico: su estética es muy simple y cuidada, prácticamente basada en tipografía y colores sencillos, lo que la hace muy cómoda de utilizar. Por otro lado ese diseño, y su filosofía la llevan a simplificar mucho, algo que no sabía pero sí que necesitaba en mi vida personal y profesional. Y luego su ubicuidad, que explicaré más extensamente porque es lo que más me ha gustado.

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Any.do tiene versiones para móvil, tanto iPhone como Android, y adolece de versiones web (que está en proceso) o de escritorio, basando su interacción en el ordenador en una acertadísima extensión de Google Chrome. Basar la aplicación en Chrome ha sido un acierto total porque pone tu aplicación de tareas donde más las necesitas: en las aplicaciones de trabajo como Gmail. Y es que el tener el gestor de tareas en el propio correo es una idea fantástica ya que vincula las tareas a los propios correos con los que tienes que trabajar: sólo tienes que hacer click en la tarea y apareces en el correo concreto listo para tomar acción.

any-do-phoneEsa ubicuidad no se queda sólo en el explorador web, ya que en el móvil también se aprovecha. Su inteligencia semántica ‘à la Siri’ reconoce cuándo una tarea está vinculada a una llamada o un email y la vincula con el contacto más probable, por lo que se comporta de la misma manera que hace en el ordenador, comenzando directamente la acción  a un golpe de dedo. Sinceramente, esa ubicuidad me parece una idea estupenda y espero que la sigan trabajando para que sea compatible con más modos de uso y más tipos de acción.

En definitiva, es una aplicación de tareas de visión (en el más amplio sentido del concepto) minimalista, que te ayuda a ser efectivo estando donde se la necesita mientras te simplifica la vida. Una recomendación definitiva por mi parte.

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App.net: la utopía perfecta de un mercado social maduro

Lleva ya tiempo haciendo ruido, pero no le he prestado mucha atención hasta esta semana. Si bien es cierto que han sido recibidos como unos auténticos héroes en el panorama del social media, no es para menos. El mercado de las redes sociales se está empezando a saturar: demasiadas personalidades juntas (trabajo, amigos, vecinos, familiares…), demasiadas redes a administrar, demasiado ruido generado por la publicidad (y en aumento), incluso demasiados productos generados sólo para aumentar los ingresos publicitarios.

La idea de lanzar un servicio que compita con gigante como Twitter o Facebook es muy difícil de conseguir, como bien está experimentando en sus carnes Google con su malogrado Google+. Lo que sí se está viendo es que la necesidad existe, y que no es sólo personal. Existe un mercado de la web social lo suficientemente maduro como para poder lanzar una red de pago, que evite el ruido y la perdida de foco.

El mayor logro de App.net es que por fin convierten al usuario en cliente y no en producto, lo que ayuda mucho a mantener el foco de hacia dónde debe dirigirse la compañía. Bien es cierto, como apuntaba MG Sieger, que la tarea es especialmente complicada pero eso no implica que App.net deje de estar llamada a recuperar un espíritu que las redes sociales tuvieron años atrás. También es cierto, que App.net resulta un cambio completo de paradigma que muchos esperábamos y que representa un sinfín de oportunidades para desarrolladores y usuarios. Las actuales plataformas, tal cual han crecido, se han convertido en medios (y recalco medios) gratuitos donde el usuario ha perdido la importacia a la hora de desarrollar nuevo producto y los desarrolladores se ven cada vez más acorralados a cambios incesantes de las condiciones y a una incierta agonía a la hora de experimentar. El mero hecho de que el contenido sea propiedad del propio usuario (algo que no es nada usual, por decir que no conozco donde más ocurre) ya es una importante declaración de intenciones.

Cuando entras a la landing page explicativa, lo que más me resalta es que te cuentan sus valores, algo que ya no es muy común. Entre ellos se ve que buscan un negocio sostenible, no un gigante de Wall Street. La libertad que te brinda la sostenibilidad es muchas veces olvidada por la velocidad y el funcionamiento del mercado actual, pero App.net se compromete a ello desde el primer día, y no sólo a eso sino a trabajar únicamente en mejorar la plataforma y a no perder la confianza de clientes y desarrolladores.

La conversación una vez en App.net es como en los primeros días de Twitter: un timeline global donde la gente discute sobre qué puede ocurrir ahí y esa cultura de descubrir nuevas personas es algo que Twitter está perdiendo entre tantas #ExcusasFrikis#NoQueMeEnamoro y demás tendencias que ha traído su adopción masiva. La verdad es que es un proyecto que trae tantas cuestiones y abre tanto el campo que resulta de lo más interesante que puede pasar en el año.

Por cierto, si queréis seguirme, mi perfil es este ;)

 

Carlos Barrabés, los emprendedores y el futuro de España

Hoy Carlos Barrabés, uno de los emprendedores más importantes de España y uno de los que más me inspiran e influyen, ha soltado una serie de tweets que considero muy interesantes y que merecen toda la difusión posible. Los reproduzco aquí, para los que os lo hayáis perdido:

España se perdio casi toda la revolución industrial y con ello su cambio cultural, habia bueno y malo y hoy pagamos no tener lo bueno. No podemos permitirnos perder la 3ª revolución , hay que adoptar la cultura para no ser siempre unos segundones. La humillación de España debe servir para que desviemos el talento a lo productivo, cultura emprendedora, i+d y visión global son el camino. Sería un error perder los valores en este camino, mas proactividad con nuestra forma de ser dará modelos muy competitivos en sostenibilidad. En este país veo cada dia a gente que trata de adaptarse, creo que no tenemos porqué ser los cutres del sur, hay que cambiar. Es fácil echarle la culpa a Fernando VII y a los políticos del XIX pero fueron malísimos. Hoy, si fallamos, en 150 años lo dirán de nosotros. La diferencia es que hoy la sociedad civil empieza a existir, nuestra generación sólo debe pensar en construir, no en recoger. Las empresas, sobre todo las nuevas, deben determinar el sistema de conocimiento a la política, por eso son tan importantes los emprendedores. Si esperamos a que el modelo lo cambie el establishment vamos ‘daos’: Hay que crear empresas que creen el nuevo modelo. La necesidad de emprendedores no es porque sean mejores, sino porque pueden provocar la chispa del cambio.

Emprendedores y piratas: la nueva contracultura de las ideas

Hubo una época de hippies, punks y tribus urbanas variopintas que jugaban con electrónica y otras “cosas de mayores”. Esa generación fue una de las grandes potenciadoras de lo que es hoy en día Silicon Valley. Ellos fueron los que, de una manera u otra, se enfrentaron a gigantes como IBM (II), HP o el mismísimo FBI. Ellos fueron los precursores de una sociedad más abierta, que comparte más y en la que la cultura se acerca a ser un bien común. Ellos eran la contracultura de la época, ellos crearon esto.

Ahora los tiempos han cambiado, vivimos de lo que ellos crearon: de un ecosistema ideal para crear, idear y conocer. Vivimos en un auténtico ‘boom’ humano, en el que las fronteras son cada vez más difusas y se ha pisado en el acelerador en la evolución de la tecnología y las ideas. Es ahora cuando varias industrias cogen el testigo de las IBM, HP y demás organizaciones de antaño para mantener un status quo con el que se encuentran a gusto, ese en el que tienen el poder.

Es por eso que nuestra labor como emprendedores, como ‘change makers’ es rebelarnos contra ellos, es ser esa contracultura tan necesaria. Es nuestra responsabilidad crear los nuevos marcos y las nuevas formas de negocio que hagan al mundo evolucionar. Y sí, es nuestra labor estar fuera del sistema para poder crear uno nuevo, para que este nuevo mundo frenético de creación y de ideas pueda seguir evolucionando y no se vea encorsetado por caducas nuevas leyes como ACTA o SOPA, porque Sindes va a haber muchas más y nosotros somos la guerrilla, somos quienes van a hacer que los que se consideran nuestros enemigos tengan de que comer en un futuro muy próximo que se niegan a aceptar.

‘Gamificando’ empresas para conseguir innovación abierta

Hoy estuvimos visitando Workz, una empresa danesa que hace consultoría sobre cómo implicar a las personas en las estrategias de innovación en las compañías a través de juegos. Ha sido una de las visitas más interesantes e inspiradoras que hemos hecho en nuestro viaje a Copenhague. Según la gente de Workz nos iba contando como funciona su empresa y cuál es el producto que venden, estuve tomando muchas notas, no tanto sobre su labor sino sobre el potencial que ésta podría tener. En este post voy a intentar poner en orden mis pensamientos y compartir con vosotros algunos de ellos:

  • Storytelling + Gamification hacen los cambios más fáciles de adoptar y comprender.
  • La implicación es importante para hacer a las personas ser parte del cambio.
  • Los juegos de rol y el simple gamestorming hacen la estrategia y los procesos más fáciles de comprender.

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    Viendo lo que hacen, pensé en cómo usamos los juegos para comunicar en social media. Y es que los juegos que se suelen usar para comunicar a los clientes valores y cambios en una marca en social media, pueden ser usados para involucrar y comprometer a todos los stakeholders de una compañía, poniendo la marca, la campaña y la compañía en sí en la cresta de la ola y preparándoles para futuros cambios. Esto es el principio de un ecosistema abierto, que es una tenencia global en management para las próximas décadas.A lo mejor la manera de llevar la innovación abierta al siguiente nivel es convirtiéndola en un juego para implantar esta cultura en las cabezas de los directivos, los empleados y los clientes.
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    Los procesos de Open Innovation son, por ahora, muy primitivos. El concepto está muy claro y es muy inteligente, pero el proceso de consecución de esos objetivos en todavía un poco artificial. El ser humano es una animal social, y los juegos son la manera más humana de socializar, como podemos aprender del libro ‘Gamestorming’, por Dave Gray, Sunni Brown and James Macanufo. Invitar a todos los stakeholders al proceso de innovación haciéndolo ‘seriamente divertido’ es, de hecho, la mejor manera para permitir a la gente normal (como los empleados y los clientes) formar parte de ello. De hecho pienso que la manera en que los social media pueden ayudar en este proceso es inmedible.
    ¿Qué pensáis vosotros sobre esto? ¿Son los juegos la siguiente puerta en Open Innovation?