
Hubo una época de hippies, punks y tribus urbanas variopintas que jugaban con electrónica y otras “cosas de mayores”. Esa generación fue una de las grandes potenciadoras de lo que es hoy en día Silicon Valley. Ellos fueron los que, de una manera u otra, se enfrentaron a gigantes como IBM (II), HP o el mismísimo FBI. Ellos fueron los precursores de una sociedad más abierta, que comparte más y en la que la cultura se acerca a ser un bien común. Ellos eran la contracultura de la época, ellos crearon esto.
Ahora los tiempos han cambiado, vivimos de lo que ellos crearon: de un ecosistema ideal para crear, idear y conocer. Vivimos en un auténtico ‘boom’ humano, en el que las fronteras son cada vez más difusas y se ha pisado en el acelerador en la evolución de la tecnología y las ideas. Es ahora cuando varias industrias cogen el testigo de las IBM, HP y demás organizaciones de antaño para mantener un status quo con el que se encuentran a gusto, ese en el que tienen el poder.
Es por eso que nuestra labor como emprendedores, como ‘change makers’ es rebelarnos contra ellos, es ser esa contracultura tan necesaria. Es nuestra responsabilidad crear los nuevos marcos y las nuevas formas de negocio que hagan al mundo evolucionar. Y sí, es nuestra labor estar fuera del sistema para poder crear uno nuevo, para que este nuevo mundo frenético de creación y de ideas pueda seguir evolucionando y no se vea encorsetado por caducas nuevas leyes como ACTA o SOPA, porque Sindes va a haber muchas más y nosotros somos la guerrilla, somos quienes van a hacer que los que se consideran nuestros enemigos tengan de que comer en un futuro muy próximo que se niegan a aceptar.









Me explico: que una parte de tu equipo (en algunas preguntas un 12% pero en otras llega hasta el 35%, lo cual ya es una parte algo más grande) piense que una de las medidas más innovadoras y más beneficiosas, según tu opinión como máximo dirigente y “capitán” del barco, que has tomado para la buena marcha de tu empresa lo que quiere decir es que algo ha fallado en la comunicación interna de las mismas. Esto puede ser debido a una mala comunicación de sus beneficios, a una mala motivación a la hora de ponerlas en práctica, a una mala formación acerca de las mismas o simplemente a que algunos empleados son unos zotes (que pasa en las mejores familias).