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Opinión

Los smartwatches de Google

Resulta curioso el revuelo que se ha levantado por unos vídeos y un anuncio: Google lanza un nuevo Android para wereables que permite hacer smartwatches controlados por voz.

No voy a entrar a lo tramposo que me parece presentar un concepto como si fuera un producto, que de eso ya se ha hablado por ahí más que de sobra. Lo importante hoy, lo que quiero comentar, es el revuelo que se ha montado en torno a un concepto que todavía no es producto.

Cuando probé el Pebble (que sigo usando a diario, todo sea dicho), lo primero que pensé es que algo no se sentía correcto del todo. Era un aparato tonto destinado a leer lo que dice otro aparato mientras no tuviera una vía de entrada más potente. Se echaba en falta una entrada de voz. Yo me imaginé una conexión a Siri rollo CarPlay, pero eso ya da más igual.

Google ha dado en el clavo entendiendo la necesidad del mercado. Con un producto parecido a Google Glass técnicamente ha conseguido crear un hype real que es muy fácil que trascienda al mainstream al poco de lanzar el producto al mercado.

Me preguntó cuál va a ser el movimiento que presenté Apple y si será lo que muchos esperamos que sea*.

*Es una pena pero no encuentro el link que quería meter en este párrafo, a ver si lo encuentro durante la mañana y actualizo

iOS: Y ahora qué?

El otro día caí en este artículo de Lukas Mathis (que si no habéis leído, recomiendo) y era muy interesante analizar los motivos de su cambio de un iPad por un Surface 2. Resulta curioso como muchos usuarios están experimentando, cambiando de plataforma, como en la búsqueda de un santo Grial de la productividad que les permita tener todos los pros y ningún contra.

Yo mismo me encuentro en una situación parecida con mi Nexus, donde he tenido que dejar de lado muchas de las cosas que me gustaban de iOS a cambio de ser más productivo a la hora de utilizar el móvil.

Y resulta muy curioso porque esta es una copla que no es la primera vez que escuchamos. En el post se citaba este otro post de Fraser Speirs:

I still think it’s a fair question to ask after the relative functional (if not visual) stasis of iOS 6 and iOS 7: where does iOS go from here?

At the launch of iOS 5, Scott Forstall said that Apple had undertaken an exercise to identify and remove all the missing functionality in iOS that caused people to go back to a computer. The examples he gave were creating new calendars and mailboxes. Perhaps it’s time to do that exercise again.

Hay en el aire un “TOLE TOLE” —que diría @nahumgarcia— desde iOS 5 que ha ido creciendo según la competencia avanzaba en ciertas áreas. Quizás sea todavía solo algo entre usuarios avanzados, algo que no afecta a su core business pero, sin duda es un río que cada vez suena más fuerte.

RE: Regulación del estado y visión del liberalismo tecnológico

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Comenta Antonio Ortiz sobre la nueva Ley de Crowdfunding en ‘Regulación del estado y visión del liberalismo tecnológico‘:

Lo que más me interesa de los primeros comentarios que veo desde el mundo de la tecnología es la idea de que la regulación del estado por definición es negativa – frena la innovación, “no saben”, “estropean” – mientras se defiende que la superioridad del enfoque más liberal capitalista de Sillicon Valley en el que lo mejor es dejar hacer a las compañías – grandes o pequeñas – minimizando la intervención.

Y la verdad es que me ha parecido un comentario más que acertado. Esto tiene varias caras desde las que verlo, creo. Y es que si bien es cierto que  tanto en España como en Europa las ideas enteramente liberales no son muy aceptadas, y que el estado social tiende a proteger los derechos y hacer un balance justo en ciertas situaciones, también es cierto que no han sido pocos los ejemplos en que políticos con muy poco conocimiento del medio enfangan más que aclaran (I, II, III, IV).

En mi opinión no se trata de liberalismo, no se trata de dejar al estado fuera, se trata más bien de legítima defensa ante un establishment que juega en contra del sector. Cuando ves cómo desde el otro lado te están ganando por goleada y que desde tu país los poderes públicos te ponen más zancadillas que apoyos, lo normal, lo lógico, es no quererles de por medio. En muchos casos, creo, el clamor popular dentro del sector tecnológico no es que no existan ciertas problemáticas o no haya nada que resolver, sino que se trata de un “así no”.

De verdad necesitas un portátil?

A través de Gruber, llego a este quote de Benedict Evans sobre los tablets, los PC y la oficina:

This brings us back to the mouse and keyboard that you ‘need for real work’, as the phrase goes. Yes, you really do need them to make a financial model. And you need them to make an operating metrics summary — in Excel and Powerpoint. But is that, really, what you need to be doing to achieve the underlying business purpose? Very few people’s job is literally ‘make Excel files’. And what if you spend the other 90% of your time on the road meeting clients and replying to emails? Do you need a laptop, or a tablet? Do you need a tablet as well as a smartphone? Or a laptop, or phablet? Or both?

La verdad es que me ha sorprendido no por revolucionario sino porque no había caído que para mucha gente esa todavía es una reflexión necesaria. Mucha gente sigue cargando portátiles, que más que eso son “portables”, pesadísimos de 15 pulgadas para responder el email y chequear documentos. Hace ya 4 años de la introducción del iPad al mercado (y no hablemos de los ultrabooks) para necesitar cargar un armatoste pesadísimo allá donde vayamos.

Y no es que esté en contra de los portátiles, pero si creo que en muchos casos nos deberíamos plantear para qué los necesitamos. Cuáles son nuestras tareas básicas a la hora de trabajar. Necesitamos un portátil enorme y potentísimo que podamos correr allá donde estemos, o nos conviene más un fijo con la pantalla bien grande y un ultraportátil como el Macbook Air o los ultrabooks de 10″ para las tareas en movilidad? O nos cargamos el ratón y para movilidad con un iPad nos sobra? Muchas veces tendemos a buscar un dispositivo único que nos sirva para todo y que al final nos acaba entorpeciendo en todo.

Ojito al Nokia X

Si bien los rumores de un Nokia basado en Android venían sonando con fuerza desde hace tiempo, no ha dejado ser sorprendente descubrir que eran verdad. El movimiento de Nokia ha sido inteligente y de mucha más importancia de la que pretende a simple vista. El haber seguido la misma estrategia que Amazon con el Kindle —usando el core open source de Android pero quitando toda la capa de servicios de Google y poniendo la suya propia (tienda, interfaz… Todo)— pero en el móvil no deja de ser un movimiento que por seguro Samsung y algún que otro fabricante están mirando con lupa.
Marco Arment:

There’s a good chance this will get nixed shortly by Microsoft or simply be a market flop at launch. But there’s a small chance that this might become the most interesting mobile story of the year.

No puedo estar más de acuerdo con la opinión a Arment sobre el tema. No tanto por la estrategia móvil de Microsoft sino sobre la disrupción que este movimiento puede suponer en el mercado móvil en general y en el desarrollo futuro de Android en particular. Cuando digo esto, no es en vano, sino que es bien sabido que varios fabricantes ya han estado tonteando en privado con competir directamente con Android o incluso ya están haciendo algún experimento público, como el caso de Samsung con Tizen.

La pelea por la gama de entrada

Este Mobile World Congress estamos asistiendo a la presentación de un sinfín de dispositivos low cost que intentan llegar a mercados emergentes como la india o ciertos paises de África. Resulta curioso como tras varios tímidos intentos como el Nokia Asha, el Moto G ha abierto una puerta que todos quieren cruzar. Sony, HTC, LG, Nokia (especial mención a esto, que promete novela con Microsoft)… Todos han presentado terminales que pretenden satisfacer no solo el mismo mercado, sino las mismas características que el novedoso low end de Motorola.

¿Habrá mercado para todos? Sobretodo, y viendo lo similares que son entre ellos, ¿Habrá siquiera competencia?

Liderar un equipo creativo

Hoy he leído un post que tenia acumulado en Pocket desde vete tú a saber cuando: ‘So you want to manage a product?‘. En él una chica cuenta su experiencia personal como product manager y, aunque muchas de esas cosas me las he encontrado desarrollando productos como ChaXpert o Chimp Punch, tampoco son ajenas a experiencias que he tenido trabajando con equipos creativos o multidisciplinares en agencia o grupos de trabajo de otras áreas como AERCO, etc.

“As the weeks went by, it became clear that I would not be single-handedly releasing QuickBooks into the world the way you do doves at a graduation ceremony. Instead, my job was to facilitate the right brainstorms and conversations between all those groups I had met on my first day in order to arrive at decisions influencing the launch. It was eye-opening and slightly comforting (only slightly). I didn’t need to come up with the best idea in the room. I just needed to make sure that I got the right people in the room to foster a deluge of ideas from which I could select the best one.”

Eso es algo que mucha gente no entiende sobre el trabajo creativo, que no se trata en ningún caso sobre genialidad individual, sino sobre una mezcla genial de habilidades, sensibilidades y momentum.

me gusta/no me gusta: Nexus 5

IMG_0549-2El otro día os hablaba de las cosas que me gustaban del Nexus y de las que no entiendo y me sacan de mis casillas. Cuando escribí ese post estaba realmente cabreado y frustrado y, ya se sabe, no hay que publicar cuando se está fuera de “la zona” —al menos no instantáneamente. Este post es mi redención. Donde intentaré explicar mis sentimientos encontrados respecto a Android.

Me compré el Nexus 5 por su relación características/precio y porque KitKat parecía traer el momento ideal para darle una oportunidad a Android. Las cosas que más me gustan ya las expliqué en el anterior post: la multitarea (que realmente estupenda) y la comunicación entre apps. La que menos, que como experiencia de usuario está pensando desde el prisma erróneo, creo yo. Google es una empresa principalmente de ingenieros, donde obviamente se ha puesto el foco en la parte técnica y en los desarrolladores y fabricantes de manera ejemplar, pero han dejado al usuario un poco de lado. Eso se ve principalmente en que los servicios del sistema (notificaciones, compartición…) son controlados por las aplicaciones sin tener un “centro de control” por encima que permita dominarlo desde el sistema. Eso te deja, como ya comenté, a merced de que el desarrollador te deje o no decidir cómo quieres que se comporté su app, haciendo que reciba muchas notificaciones que no quiero o en el formato que no quiero —pero es un ejemplo, que os veo venir—.

Cuando digo que en el centro del diseño del sistema no está el usuario, lo digo porque es lo que me hace pensar el sistema, que si quiero usar algo, la culpa mía por quererlo o no entender cómo se hace. El ejemplo del control del LED, inexistente desde sistema pero comprable como app por 1,79€, es perfecto. Google puso un LED, una API y ahí te las apañes. Porque si hay API, ellos consideran que han cumplido.

Eso choca bastante con su política respecto a la Play Store, donde todo cabe, siga sus guidelines o no. A mí me parecería lógico que sí mi centro de atención son los desarrolladores, dedicara un esfuerzo extra a que el trabajo de estos sea de calidad, ya sea vía aprobación de publicación o vía consultoría/formación, pero esto es otro ejemplo del “ahítelasapañismo” de Android

Sin embargo, superadas esas diferencias de visión entre lo que yo espero como usuario y lo que Google me ofrece, y dedicado un rato a bajar apps y demás para hacer que mi Nexus 5 funcione lo más aproximadamente posible a como yo quiero que lo haga, la experiencia es bastante buena y sus pros ganan (por poco) a los contras. Al menos de momento.

La verdad es que es una pena que en un sistema en el que realmente puedo trabajar más rápido y eficientemente en mi día a día que con su competencia directa, tenga que sentirme un extraño porque el desarrollador del sistema no llega todo lo lejos que debería o, al menos, podría.

De momento sigo con mi Nexus 5 porque poco a poco nos vamos entendiendo mejor, pero el tirón de las orejas a Google no se lo puedo quitar, porque realmente creo que me han vendido un sistema operativo “a medias”.

Arrepentido de mi Nexus 5

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Hace dos semanas me compré un Nexus 5 y pensaba de verdad que era justo lo que necesitaba. Lo compré por dos razones: Por su precio/características –que son insuperables– y porque Android Kit Kat me parecía lo suficientemente maduro como para superar a iOS, sobre todo desde una experiencia puramente Google.

De Android principalmente me interesaban sus capacidades crossapp –algo que hace realmente bien– y su multitarea. Y efectivamente es lo único en que supera a iOS.

Crossapp

n4-google-now-sharing-169x300Vale, que si, que Apple tiene su función “Abrir en” que soluciona bastantes papeletas, pero no del todo. Si quiero abrir un excel que he recibido por correo, tengo que pensar según los restrictivos caminos estipulados por Apple. Eso en Android no ocurre, Android me pregunta con qué app quiero abrir ese archivo y si quiero que ponga esa app por defecto para los demás del mismo estilo. ¡Hurra! ¡Bienvenidos a 1990! Y además me deja elegir app por defecto para el correo, calendario… ¡Todo!

El otro punto –y este si que me parece crítico– es el de la compartición, donde cada app se las tiene que apañar para compartir más allá de Twitter, Facebook, iCloud y lo que Apple considera oportuno. Esto hace que no pueda compartir desde todas las apps a sitios donde yo quiero (si no que dependo de la benevolencia del desarollador) y que el hecho de compartir tenga una necesidad de conectividad que a veces supone un retraso.

Eso en Android no ocurre, donde cada app puede “abrir” una puerta al sistema para que cualquier otra pueda volcar contenido para compartir. Eso hace que la compartición sea rápida e indolora y además hace que ocurra dentro del propio dispositivo, haciendo que la conexión no sea necesaria.

Multitarea

Aunque iOS ha mejorado mucho su multitarea, aún tiene muchas restricciones que no entiendo. Es algo que en Android funciona muy bien. Cuando abro Google Now –app que uso mucho tanto en Android como en iOS– está ya actualizada y sin esperas. Lo mismo me ocurre al abrir Gmail, Todoist o Whatsapp.

¿Entonces por qué te quieres volver?

“Porque ahí se acaba lo bueno” sería la respuesta corta. A la hora de decidir cómo quieres que éste se comporte faltan muchas preferencias. Algunos ejemplos:

Está muy bien que tenga un led de notificaciones pero si no se me permite elegir el color que quiero que tenga para cada app o si quiero que este se ilumine con determinada app, pues de poco me sirve. Una vez más estoy a merced del desarrollador o del “Búscate de la Vida”.

Pero es que en general el tema notificaciones en Android es un berenjenal de aquí te espero donde no puedo elegir nada desde el sistema, casi todas las apps notifican con el mismo sonido, ninguna enciende la pantalla para contarte lo que te tenga que contar… Un rollo, vamos.

Por otro lado está la inconsistencia en cuanto usabilidad. A veces tienes botón arriba para ir para atrás que efectivamente te lleva atrás, otras te lleva a la primera pantalla, otras a otra intermedia… Y claro, esa incosistencia al final hace que te pelees con el teléfono y te tengas que aprender cómo funciona cada app que te bajas. ¡Con lo fácil que sería usar sólo los botones de sistema o quitarlos definitivamente!

En resumen

En resumen, que he perdido más que ganado –que ya es delito viniendo de un iPhone 4– y que por mucho que crea que el hardware es increíble, al final la experiencia global de usar Android no ha sido para nada lo que yo esperaba. Y lo que más me cabrea es ver cómo Apple lo tendría facilísimo para hacer iOS perfecto y no lo hace. Eso si que me cabrea… Pero Siri, perdóname.

De cómo aguanté sólo un mes en iCloud

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Si hace no mucho os contaba cómo y porqué me iba a iCloud, hoy os cuento porqué me he visto obligado, no a retroceder, pero a dar media vuelta y seguir avanzando. Que si, que ya sé, una vergüenza por mi parte. El caso es que he tenido que volver a Google y venerarle y quererle y aguantarme.

Si os acordáis, lo que más me gustaba de iCloud era que era tan simple y ‘old style’ que evitaba problemas de integración con cualquier tipo de software de gestión de mails. Ahora bien, tantos años utilizando Gmail han hecho que esté más acostumbrado a trabajar con un sistema de etiquetas que con uno de carpetas, es más, que necesite etiquetas para poder funcionar con agilidad en mi día a día de trabajo. Gmail me ha malacostumbrado con la bandeja de entrada por secciones, su integración con Drive. En fin, qué vergüenza.

Al final, tras más o menos un mes utilizando iCloud como correo principal, he tenido que migrar de vuelta a Gmail y abrazar sus apps nativas, volver a Google Drive (que en estos meses fuera, ha mejorado mucho, por cierto) y seguir trabajando como hasta antes de tanto experimento. La integración entre Drive y Gmail cada vez funciona mejor, y al integrarlo con Google+ supongo que es que seguirán ese camino en el futuro. Aún echo en falta esa integración en móviles, pero al menos han hecho más sencillo compartir algo desde las apps de Drive con la función de copiar enlace (si, antes no la había) en la nueva versión de iOS. Incluso he visto con mucha alegría que (por fin) han actualizado Calendar y lo han integrado mejor con otros productos como Maps o Google Now.

En definitiva, que no sé quién me manda a mí hacer experimentos si lo que me funciona es lo que me funciona. De hecho, tras este arrebate, vuelve a sonar en mi cabeza cierta canción

Imagen vía The Couch Manager