Una de las cosas que más destacan de la situación en la que nos encontramos actualmente es la incertidumbre. Los viejos modelos políticos y económicos parecen haber quedado caducos y las respuestas, sin embargo, fallan por ausencia. Nos encontramos ante un momento de experimentación económica y política donde los manidos términos de izquierda y derecha han dejado de tener sentido y la diferencia entre partidos se rige por un “gobernaban / estaban en la oposición durante la crisis”. Entre tanto, los movimientos artísticos y ciudadanos no pueden más que limitiarse a observar y protestar, tampoco ellos tienen respuestas.

Ese sentir que ahora mismo es casi la única certeza, ese saber popular de que las cosas no están bien y no volverán a estar como estaban, es lo único que nos une y lo que más nos separa. Esto es una ventaja a la hora de comunicar, y eso lo saben bien nuestros políticos. Si bien es fácilmente reconocible la incoherencia en valores del saliente gobierno socialista frente a la actual oposición socialista, también es muy fácilmente reconocible el mismo suceso en el partido del gobierno. Rajoy, por ejemplo, y en un movimiento brillante, ha pasado de ir a hacer “las cosas bien / como dios manda / como hay que hacerlas” a hacer las cosas que le preocupan a “la gente normal”. Este campo semántico, el de “la gente normal” es una forma caída del cielo de que toda crítica sobre cualquier tema pueda ser repudiada fácilmente por el gobierno cambiando el prisma. Por ejemplo, el gobierno no hará recortes en educación o investigación, sino que se centrará en la economía y el empleo, que es lo que preocupa a la gente normal. ¿Qué es lo que la cabeza de quién escucha esto se da a pensar tras escuchar esto? Efectivamente, que con la que está cayendo, preocuparse por otras cosas es olvidarse de sus conciudadanos, es ser poco solidario e incluso egoísta al preferir unos mínimos en la educación de sus hijos, por ejemplo, frente al objetivo nacional del empleo.
Rajoy, de hecho, ha formulado un discurso irrebatible: el de no especificar qué hacer dada la incertidumbre que hay y el de trabajar para “la gente normal”, que hace que las minorías y los valores queden dejados a un lado hasta que pase el temporal. De esta manera ha conseguido una carta blanca a medio plazo para hacer y deshacer a su antojo, para recortar en unas cosas y dejar otras como estaban, manteniendo un status quo caduco y sin poder recibir ningún tipo de crítica.
Es por eso que creo que, ahora más que nunca, es importante fijarse en los pequeños detalles del léxico de nuestros líderes. Porque en época de falta de ideas, las palabras son el verdadero peligro.



Es una campaña que no puedo evitar mirar con cierto orgullo, sinceramente ha superado todas mis expectativas. Pero rebobinemos un poco en el tiempo. Hace algo más de un mes me contactaron desde eBay España para comentarme que querían acercarse a los Social Media y que querían mi ayuda para perfilar su idea. Tras una semana de conversaciones y trabajo, mucho trabajo, 


