Hace tiempo que éste venía siendo un problema importante en Europa y, una vez más, ha quedado demostrado. El otro día Pedro Pérez, presidente de FAPAE, declaró que ya es oficial el desembarco de Netflix a España. Esto es algo que me toca especialmente la moral.
Ya no vivir en un país en el que no surjan ideas globales e innovadoras, sino que, yendo más allá, se ponen trabas a los emprendedores que quieren crear algo parecido a lo que ya existe en otros países, un ‘copycat’ en toda regla, vamos. ¿Cómo se va a innovar en un país en el que ni copiar se puede?
Hoy le meto caña a la industria audiovisual, pero no creo que sea un problema exclusivo de ellos. Se llevan años lanzando proyectos online para venta o alquiler de películas y nadie, ni la todopoderosa EGEDA con su Filmotech, ha querido poner un duro en que haya negocio posible. Ahora, tras años de trabas y trampas entre unos y otros para no llegar a ningún sitio, el sector entona el ‘Bienvenido Mr. Marshall” con la llegada de la americana Netflix. ¿De veras necesitamos a las grandes empresas americanas para poder innovar en nuestro propio mercado? ¿Tan difícil es que un sector apueste por algo suyo en lugar de pelearse por mantener sus pequeños núcleos de exclusividad o quejarse de que sus clientes les abandonen?
Esto no es opinión, sólo un tema que me indigna.
